sábado, 4 de abril de 2015

un acercamiento a lo humano: el sentido de finitud.

Mucho se postpone en nombre de la grandeza imaginaria humana, muchos han llegado a declararse magnánimos, otros han levantado monumentos en su honor, pero existe un elemento que da piquiña en la cabeza de muchas personas: "somos seres con tiempo limitado" y eso genera un revoloteo mental tan grande que puede ser confundido con la nostalgia, y creemos que se trata del fondo humano más humilde que existe, es saber que es esto lo que somos y no otra cosa, que la eternidad se vendió como un bálsamo que aunque calma la ansiedad, sin embargo no la elimina. El sentido de finitud vendrá a ser para la Teosofía un elemento de organización de la realidad con miras hacia la búsqueda de la trascendencia en el legado en tanto que, salvando el sentido humano de trascendencia, intenta recabar las evidencias de lo presente para que en el futuro sea continuado. De tal manera que el sentido de finitud será para nosotros una herramienta de seriedad y compromiso ante lo actual con miras a ayudar a las próximas generaciones de humanos que despierten hacia la búsqueda de sentido y eviten caer en consideraciones que los desvinculen de su humanidad, su gran tesoro, la conciencia del aquí y ahora. Técnicamente nos gustaría conducir nuestra terminología al determinar que cuando hablamos de "finitud", hablamos según el sentido griego de la palabra Télos, que es algo relacionado a lo que conocemos como "resultado" u "objetivo", debido a que si la naturaleza trabaja con su Telos, lo humano en su sentido natural también se ajusta como una especie de deontología producto de su necesidad de ofrecer resultados u alcanzar objetivos en base a su naturaleza. La teóloga brasileña Ivone Gebara nos ha regalado un fragmento digno de repasar, nos sumerge en el sentido fontal de nuestra existencia, que se vive la vida pensando en vida y en superar los retos que nos proponemos: "He aprendido que todo pasa y este no es un aprendizaje triste ni alegre. Es sólo algo que viene llegando en el día a día y no hay cómo huir de esta enseñanza que la vida nos va preparando e imponiendo delicadamente. Hay un tiempo para cada experiencia, para cada descubrimiento y para cada encuentro. Y cuando avanzamos en los sesenta años, vamos teniendo la impresión que nuestra copa de vino ya se está vaciando. Hasta se puede percibir la borra, aquel sedimento oscuro que queda en el fondo de la copa y que muchas veces evitamos beber. Pero, yo quiero beberlo hasta el fin. No quiero perder ninguna gota, pues sé que cada una tiene un sabor especial y único". (Ivone Gebara: Hay tiempo para todo, 2009) la finitud pudiera ser una fuerza motora de vitalidad, que sirva a la humanidad dentro de sus limites existenciales, para lo cual se necesita el valor de la responsabilidad vital y el compromiso con el mundo por hacerlo mejor cada vez más. Anexo una reflexión del científico Carl Sagan, quien en 1990 ordenó dar vuelta en su enfoque a la sonda Voyager y capturó una foto sobre el planeta tierra, que al día de hoy, nos sigue dando para crear y reflexionar... Entonces, ¿para qué estamos aquí? Video: https://www.youtube.com/watch?v=b0khM5rYXSI cita digital: http://www.artemisanoticias.com.ar/site/notas.asp?id=44&idnota=6772

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